La oficina de Omar Ávila por este fin de semana es el Polideportivo Santa Rita. Allí la organización del Campeonato del Mundo de Rally monta una productora que se encarga de transmitir la acción de cada día de competencia a más de 200 países alrededor del mundo.
En el escritorio de Omar conviven tres computadoras, otros tres teléfonos, una radio, cientos de carpetas y un poster de Belgrano. “Mi cargo es productor de locación”, se presenta. “Tengo a cargo a seis grupos de camarógrafos (dos personas por grupo), un helicóptero, dos drones y las 13 cámaras a bordo de los autos que hacen la temporada regular”.
“Me encargo que la historia se filme. Cada rally tiene su identidad. Este año la identidad del Rally de Argentina es la robustez de los caminos y la cantidad de vados. Todas las jornadas nos reunimos y decidimos que queremos contar. Hoy (por el viernes) fue un dia tranquilo. Más que una pinchadura de Evans en el primer tramo o problemas en el turbo de Bertelli, o el embrague de Sordo, no hubo mucho más. No sólo tengo que avisar si pasó algo importante en un tramo, sino encargarme que se filme. Tengo que saber qué pasó, dónde y cuánto tarda en llegar el helicóptero”, explica el carlospacense de 28 años, que desde el 2005 trabaja para el WRC.
“Llegó a cada evento el fin de semana previo a la competencia con Julian Porter, el reportero. Somos los primeros de la organización en llegar. Recorremos todos los tramos de la carrera y elegimos a donde filmaremos. Tengo la suerte de recorrer todos los tramos del campeonato, incluyendo los Shakedown. Conozco muy bien cada evento”, argumenta.
-¿Cómo empezaste?
-En 2005, era traductor en un hotel y ahí fue donde conocí a la gente del WRC. Hice una muy buena relación. Estudiaba traductorado de inglés y necesitaba buscar trabajo por cuestiones económicas. Al año siguiente ya no trabaja más en el hotel, laburaba en un supermercado, y mi jefe me daba vacaciones en la época del rally para poder trabajar. Comencé siendo asistente de publicidades en el Rally de Argentina (2007, 2008 y 2009). En 2010 hice algunas carreras en Europa y en 2011 volví a trabajar en Argentina como asistente de camarógrafo. Año tras año fui participando más en la logística, hasta que en 2012 me dieron dos eventos (Rally España y de Gales).
-¿Y cómo fue esa experiencia?
-Tenía mucho miedo, era mucha responsabilidad, aunque sabía que lo podía hacer. Me acuerdo que en España Sordo se va afuera y tenía que coordinar que el helicóptero vaya a ese sector. Lo difícil no era el idioma, sino decirlo en ese momento, en segundos y sin equivocarte. Tiene que ser claro y limpio.
La charla se interrumpe continuamente por dos motivos. Los autos del WRC cierran la jornada en el Parque Temático de Costa Azul y, por ende, en minutos se llevará a cabo la reunión diaria de productores, los cuales decidirán que imágenes utilizarán en el highlights de la jornada. La otra razón es aún más lógica, Ávila parece ser un jefe “canchero”, de esos con los que te podes reír y chicanear.
“Imaginate que hay ingleses, galeses, australianos, irlandeses, un belga, y son tipos que tienen muchos años de experiencia. Yo tengo 28 años, hablo castellano y soy de Argentina. Me paso la mayoría de las fechas del campeonato a 20 mil kilómetros de mi familia. ¿Entendes? Necesito que ellos sean como mi familia. Somos un equipo y tengo que demostrarlo en el trabajo. Una cosa es decirlo y otra hacerlo. Hay veces que los camarógrafos no vuelven hasta la una de la mañana y yo no duermo hasta que ellos llegan al hotel. Y al otro día me levanto con ellos a la cuatro de la mañana. Acá no hay líderes, todos tiramos para el mismo lado”, explica Ávila, mientras coordina el plan de trabajo para mañana.

-¿El staff es permanente?
-La gran mayoría. Filmar un auto que pasa por al lado tuyo a 200 kilómetros por hora no es algo que lo hace cualquiera. Hay camarógrafos con 20 años de experiencia, saben trabajar en los tramos. Es vital amar al rally. Un camarógrafo se va a las 4 de la mañana y vuelve cerca de las 20. Es un fin de semana muy largo. Lo hacen porque lo aman, alguien que no lo ama, no duraría mucho.
-¿Extrañas a tu familia?
-La familia es el centro de todo. Son los que me alientan y lo más cercano que tengo. No puedo tener novia por la vida que llevo, lamentablemente no puedo darle a una mujer lo que necesita. Nos mantenemos mucho en contacto por el grupo de Whatsapp. Le mando una foto a mi mamá de donde estoy y se vuelve loca, y a mi me pasa lo mismo cuando ella me manda una foto tomando mates en la ferreteria. Hace mucho que no paso un cumpleaños con ellos. No todo es color de rosas. Viajas, conoces, pero es difícil.
-¿Y Carlos Paz se extraña?
-En mi casa tengo un mapa de Carlos Paz. La base de todo está ahí, en las raíces. Yo soy de acá, nací acá, mi gente está acá. Por más que hable otro idioma, que al castellano ya lo hable como chichaco, entrar y ver a la ciudad tan hermosa es único.
Omar es fanático de Belgrano. Sigue cada partido del “Pirata” vía internet y asegura que no sólo la gente del WRC tiene conocimiento del equipo de Zielinski, sino también los hijos de ellos tienen camiseta del equipo cordobés.
-¿Cómo es viajar durante todo el año?
-A veces cansa. No queres dormir más en hoteles, ni armar las maletas. Me despierto y tengo que pensar donde estoy. Viajo con toallones propios porque me cansa el olor de uno del hotel. Hago 70 vuelos anuales.
-¿Corremos el riesgo de perder el rally?
-Sin dudas. No tenemos que pensar en que tienen los de afuera. Tenemos que fijarnos en que tenemos nosotros, y cuidarlo. Hay gente que hoy viernes está acampando en Copina, dos días antes de que pasen los autos. El galés que va a ver el rally, se levanta a las cuatro de la mañana de ese día y al mediodía dia esta almorzando con su familia. Ese es el rally de ellos. El nuestro es el asado, la carpa, el fernet. Eso es lo que tiene único el Rally de Argentina, y lo que tenemos que cuidar.
-¿Y la organización se fija en eso?
-Ellos no son tontos, ven la pasión que tiene el argentino por el rally. Hay una toma aérea de Villa del Dique que parece un hormiguero de gente, es impresionante. Hay gente metida en el agua. Esa gente cerró su negocio, hizo que sus hijos falten al colegio, o pidió vacaciones para esta fecha. Eso hay que cuidar.
-¿Conociste muchos pilotos?
-Si, hay muy buena relación con ellos. Me conocen y saben quien soy. Hirvonenn es un tipo muy especial, es mi favorito. Dani Sordo es un personaje, lo acompañé esta semana a hacer la campaña #UnRallySeguro. Neuville es un tipaso. Esto es una gran comunidad de gente que vivimos la misma vida.
-¿Vivís un sueño?
-Fue un sueño al comienzo. Hoy ya me desperté. Tengo responsabilidades. Eso no quiere decir que no lo ame.
-¿Cómo definirías al WRC?
-Como un deporte extremo. Caro, como todo el automovilismo, pero el más caro y difícil. Es un tipo que va a lo más rápido que puede, que toma una curva que sabe que hay una piedra y tiene dos segundos para esquivarla, y la esquiva. Requiere de mucha concentración. No hay límites. Es único.