Se habló en la previa: hoy más que nunca, Independiente jugaba por la camiseta, por los colores, por el amor a su club. Y vaya si lo hizo. Le ganó 4-0 a Deportivo Alberdi con una ráfaga de buen juego y efectividad que surgió en el segundo tiempo.
Los primeros instantes del primer tiempo hacían presagiar que sería un partidazo. De ida y vuelta, cada uno con la vista en el arco rival. Luego entró en una meseta que duró toda la mitad inicial, con Deportivo Alberdi un poco más insinuante con la posesión, pero sin oportunidades claras en ninguna de las dos áreas.
El complemento fue la antítesis. A los tres minutos Tarik Camaño desbordó por el sector derecho, se metió adentro de "la 18" y asistió a Matías Paredes, que entró por atrás y puso el 1-0. Desahogo y a manejar las acciones. Así fue que, once minutos después, Lucas Herguis recibió la pelota en tres cuartos de cancha, gambeteó a un defensor, miró el arco y la cruzó al palo contrario al que se dirigía el arquero visitante.
En el final, Paul Ledesma cortó la agonía y desató la alegría en Playas de Oro: vaselina por encima del arquero para liquidar la historia y ponerle la frutilla al postre a una gran actuación personal.
Pero había más. El partido se moría y el resultado era totalmente justificado, por el trabajo de unos chicos que la lucharon todo el campeonato, para que a cinco fechas del final les digan que no pueden ascender.
Y si de jugadores jóvenes hablamos entonces apareció Cristian Pereira que, con un puñado de partidos en Primera, tuvo el coraje de pedir el último tiro libre del partido. Derechazo al ángulo y 4-0. Después de semejante golazo no se podía seguir jugando, el árbitro lo entendió y le dio el pitazo final al encuentro.
Ganó Independiente, suma 31 puntos y deberá ganarle a Deportivo Banfield la próxima fecha, en "La Frontera", para meterse en puestos del reducido.