Tuesday 19 de May de 2026

atletismo

Nicolás Moratalla, un canguro en tierra de kiwis

Nicolás Moratalla lleva más de un año en Nueva Zelanda entrenando en el Adams Centre de Nueva Zelanda. Con el sueño de brillar a nivel internacional, el saltador carlospacense cuenta cómo es su vida en Oceanía.

Nicolás Moratalla, un canguro en tierra de kiwis
 
   Piloni, Daniel
 
 

Obtuvo cinco títulos argentinos en las categorías formativas, llegó a representar al país en el Campeonato Sudamericano Sub-23 de 2014 y, tras algunos torneos de menor índole se alejó de las pistas argentinas. Los problemas típicos de la edad lo obligaron a tomar nuevos rumbos hasta que una gran oportunidad apareció en su horizonte: viajar a Nueva Zelanda y entrenar como un verdadero profesional.

Hoy, Nicolás Moratalla entrena como un verdadero profesional en el Adams Centre for High Performance de la Universidad de Waikato, sitio en el cual recibe las órdenes de su entrenador Kerry Hill, top-ten en el salto en largo de la Copa del Mundo de Dusseldorf 1977. 

''Vine el año pasado. Mi idea era entrenar tres meses en Tauranga con Kerry Hill, que me contactó en Argentina. Él me abrió las puertas porque tenía antecedentes deportivos, se interesó en mí, así que me vine a entrenar acá. Una vez que me conoció y se enteró de cuáles eran mis metas, solicitamos una visa de deportista que te permiten una estadía de tres años con trabajo en el país'', explicó el carlospacense de 25 años. 

Vivir, entrenar y trabajar en otro país no es nada sencillo pero Nicolás supo ingeniárselas: ''Conseguir trabajo es duro para los inmigrantes pero ahora estoy trabajando en la seguridad privada de un shopping. Lo hago part-time porque después tengo varias sesiones de entrenamiento en el Adam Centre, que es otra sede de la Universidad de Waikato, Allí tengo un entrenador de habilidades, uno de neuro-ciencia, el quiropráctico, el fisioterapeuta, mucha gente que me ayuda para llegar a los Nacionales del año pasado de la mejor forma posible. 

Una vida entre kiwis

Nueva Zelanda muestra una cultura destacada a nivel mundial, marcada por la espiritualidad y la tradición maorí con tintes de su herencia de colonia inglesa. En la costa de la Isla Norte, cerca de Auckland, Nicolás vive su día a día: ''Vivo en Tauranga, en una casa grande alquilada cerca de la playa en la que se comparten las habitaciones. Viven alemanes, franceses, chinos, japoneses... Cambian los inquilinos según la temporada. Uno habla con ellos, por ahí no te dan bola o por ahí son piolas, aprendés nuevos idiomas, te encariñás un poco. Cada uno está en la suya, cada uno tiene sus propios objetivos de vida. 

''Acá conocí a mi novia. Es argentina, estamos hace ocho meses juntos y me ayuda a administrar la casa, organiza la gente que viene... Es un soporte psicológico que ayuda a descargar y eso también es muy importante'', explica Nicolás.

''Es otro ritmo, es otra vida. Adaptarse al cambio no fue fácil. Me llevó tiempo acostumbrarse al idioma porque es un dialecto muy distinto al inglés británico. Acortan mucho las palabras, por ejemplo. Después, la forma de ser de los kiwis es muy fría y yo soy todo lo contrario. Abrazo a mis compañeros, los molesto, me río mucho, y ello son mucho más señores ingleses'', cuenta Moratalla entre risas.

Sin embargo, eso no es todo. El campeón de salto en alto en el Nacional Sub-23 de 2014 también sufrió detrás del volante: ''Manejar desde la izquierda también es todo un tema: algunos días me despertaba medio dormido y conducía unas cuadras por la derecha hasta que me acordaba que es diferente a Argentina. Además, los kiwis no almuerzan, sino que hacen un desayuno fuerte a la mañana; pican algo al mediodía y cenan a las 5 de la tarde. Se acuestan a las 7 u 8 de la tarde y yo a esa hora tenía los ojos como dos huevos. Extraño como loco el asado. Pero acá comen re saludable y eso me ayuda mucho en mi entrenamiento''.

Salto en largo, esfuerzo triple 

''Estoy bien, estoy fuerte. Estoy haciendo sólo salto en largo porque en Argentina me iba bien sin entrenarlo tanto. Me destacaba sin enfocarme al 100% y, físicamente, tengo más chances de destacarme a nivel internacional que en salto en alto. Creo que tengo más posibilidades de mejorar y de estar con los mejores, que es a lo que uno aspira siempre'', afirmó el carlospacense que triunfó en el Hamilton Waikato BOP Meeting de 2017 con una marca de 6,32 metros. 

''El último año antes de venir acá superé los 6,90, lo que me sirvió como marca de referencia para venir acá. Pensé que iba a estar lejos de los punteros pero acá es una marca que te mete dentro de los diez mejores del país. Mi entrenador hizo salto en largo cuando era deportista, así que a él también le gustó mucho que haya venido acá'', exclamó haciendo referencia a Kerry Hill.

''Cuando empecé a entrenar acá tuve que cambiar muchas cosas, como mi velocidad, mi técnica y mi carrera. Estoy entrenando como un profesional, entonces los detalles son cada vez más importantes. Sigo entrenando la parte del salto, con más fuerza y más velocidad; siento cada vez más mi cuerpo en el aire, en el espacio. Falta mucho para mejorar pero también me siento contento porque sé que lo puedo mejorar. Está bueno saber que tenés mucho para dar''. 

De cara a la venidera temporada del atletismo neozelandés, Nicolás ya tiene objetivos en mente: ''El año pasado estaba para saltar más de siete metros pero me agarró un tirón en el isquiotibial. Estuve entrenando muy duro el año pasado por todos los cambios que significó venir a Nueva Zelanda y, cuando empezó a dar sus frutos, me terminé lesionando. No pude meter ningún torneo en la temporada pasada pero este año hice muchos récords personales, me siento mucho mejor, tengo sponsors que me ayudan en la recuperación y vengo de cuerpo y de cabeza de manera excelente''.  

 

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