Con algo de alegría y algo impotencia en su voz, Germán Ponce cuenta sus grandes ilusiones presentadas para el venidero Campeonato Mundial de la Federación Internacional de Taekwondo, a desarrollarse del 24 al 30 de agosto en Plovdiv (Bulgaria) en el marco de un mega-evento que reunirá a los certámenes ecuménicos de las categorías Junior, Adulto y Veterano.
''Alegría'' porque la clasificación fue lograda a fines del 2018, demostrando que tiene las capacidades físicas y técnicas para representar a Argentina ante los mejores del mundo. E ''impotencia'' porque el freno viene por el lado económico.
¿Se imaginan clasificar a un Mundial y no poder viajar por falta de dinero?
''Logré una de las dos plazas de la categoría -85 kg. en el Torneo Selectivo Nacional de La Banda. Tengo dos de los torneos más importante del año antes del Mundial: el Campeonato Nacional de la Escuela Sudamericana el 18 de mayo en Tucumán y el Campeonato Argentino de la FAT el 10 y 11 de agosto en Tucumán''.
Con la esperanza intacta de que el apoyo aparecerá, Ponce continúa entrenando diariamente con los hermanos Maximiliano y Johana Juárez de las Escuelas Bazán de Taekwondo en el Centro Vecinal de barrio Santa Rita, complementando sus trabajos en el Gimnasio Knockout, con clases de kick-boxing impartidas por Matías Adrover, y en el Gimnasio Victory, realizando trabajo físico bajo las órdenes de Lautaro Rugolo.
''Por el momento no tengo el dinero suficiente para poder viajar. Estoy buscando apoyo tanto privado como público para poder cumplir mi gran objetivo, que es estar entre los cinco mejores del mundo. Ya traer una medalla sería un montón, un sueño hecho realidad''.
''No quiero desaprovechar esta oportunidad de competir en un Mundial con 22 años, que es un sueño para cualquier deportista porque no quiero que lo económico sea una traba para poder competir ante los mejores del mundo''.